place

Museo de Arte Italiano

Arte de ItaliaMonumentos históricos de PerúMuseos de LimaMuseos de arte de PerúMuseos inaugurados en 1923
Oncenio de LeguíaParque de la Exposición
Museodearteitaliano
Museodearteitaliano

El Museo de Arte Italiano es un museo público en Lima, Perú, que está bajo la administración del Ministerio de Cultura (antes Instituto Nacional de Cultura). Ubicado en un edificio de estilo neorrenacentista alberga esculturas de bronce y mármol, pinturas y cerámicas de más de 120 artistas italianos de principios del siglo XX.[2]​ Es, hasta el día de hoy, el único museo de arte europeo en el país.

Extracto del artículo de Wikipedia Museo de Arte Italiano (Licencia: CC BY-SA 3.0, Autores, Material gráfico).

Museo de Arte Italiano
Avenida Paseo de la República, Lima Metropolitana Lima

Coordenadas geográficas (GPS) Dirección Número de teléfono Página web Enlaces externos Lugares cercanos
placeMostrar en el mapa

Wikipedia: Museo de Arte ItalianoContinuar leyendo en Wikipedia

Coordenadas geográficas (GPS)

Latitud Longitud
N -12.058461111111 ° E -77.0368 °
placeMostrar en el mapa

Dirección

Museo de Arte Italiano

Avenida Paseo de la República
15001 Lima Metropolitana, Lima
Lima, Perú
mapAbrir en Google Maps

Número de teléfono
Instituto Nacional de Cultura del Perú

call+5113215622

Página web
museos.cultura.pe

linkVisitar el sitio web

linkWikiData (Q776515)
linkOpenStreetMap (172742395)

Museodearteitaliano
Museodearteitaliano
Compartir la experiencia

Lugares cercanos

Independencia del Perú
Independencia del Perú

La independencia del Perú fue un capítulo fundamental en las guerras de independencia hispanoamericanas. Fue un proceso histórico y social que abarcó todo un periodo de revoluciones y conflictos bélicos, los cuales propiciaron la independencia política y el surgimiento de la República Peruana como un estado independiente de la monarquía española. Este resultado fue producto de la ruptura política y la desaparición del Virreinato del Perú, consumado por la convergencia de las corrientes libertadoras de América.[4]​ Los antecedentes más remotos de un afán revolucionario pueden rastrearse desde la misma creación del Virreinato del Perú hasta bien entrado el siglo XVIII. A lo largo del periodo colonial, algunos movimientos derivaron en auténticas rebeliones. La sangrienta rebelión de Túpac Amaru II, aunque no fue la primera ni la última, sí fue la más importante y culminó en una violenta represión por parte de las autoridades virreinales. Este levantamiento estalló en respuesta a las reformas borbónicas, y fue la primera vez que los documentos virreinales usaron el término “insurgentes”, además de que un movimiento proclamó la abolición de la esclavitud en el Perú.[5]​ Sin embargo, existe debate sobre si la finalidad de esta rebelión era realmente la independencia o una revolución del orden social virreinal. A inicios del siglo XIX, como parte de su estrategia de Bloqueo Continental, Napoleón Bonaparte forzó a los monarcas españoles Carlos IV y su hijo Fernando VII a abdicar en su favor, entregando luego la corona española a su hermano, José Bonaparte. Esto provocó un levantamiento en España y el establecimiento de juntas de gobierno en varios territorios de España y América, que se disputaron la hegemonía sin alterar el orden virreinal. Durante este periodo, el virrey Abascal convirtió al Ejército Real del Perú y al virreinato peruano en la base de la contrarrevolución contra los movimientos independentistas en el Alto Perú, Quito, Chile y el Río de la Plata. En este contexto, surgieron las primeras rebeliones autónomas en el Perú, influenciadas por la revolución rioplatense, que provocaron múltiples levantamientos en Tacna, Huánuco, Huamanga, Cuzco, Apurímac y otras regiones. Sin embargo, estos esfuerzos no lograron alcanzar la independencia del país, aunque las montoneras peruanas mantuvieron una guerra de guerrillas hasta la llegada de las corrientes libertadoras de América del sur. En 1820, la rebelión de la Grande Expedición de Ultramar eliminó la amenaza de invasión sobre el Río de la Plata y Venezuela, permitiendo la llegada al Perú de las corrientes libertadoras de América del sur. La Expedición Libertadora del Perú, liderada por el general argentino José de San Martín, desembarcó en las costas peruanas procedente de Chile. Los realistas abandonaron Lima y se fortificaron en el Cuzco, mientras que San Martín proclamó la independencia del Estado peruano el 28 de julio de 1821. Bajo su Protectorado se estableció el primer Congreso Constituyente del país. La guerra de Maynas logró emancipar el oriente peruano en 1822. Sin embargo, ante el estancamiento del conflicto y el decepcionante resultado de la Entrevista de Guayaquil con Simón Bolívar, San Martín se vio obligado a retirarse del Perú. La joven república continuó una guerra de resultado incierto contra los reductos realistas en el interior del país, lo que propició la llegada de Bolívar y la corriente libertadora del norte, liderando el Ejército Unido Libertador del Perú. Finalmente, en 1824, la rebelión del Alto Perú quiebra el bastión realista de la sierra, y con las batallas de Junín y Ayacucho se selló la capitulación del ejército realista y el fin del Virreinato del Perú. Tras la independencia del Perú, en abril de 1825 concluyó la campaña de Sucre en el Alto Perú. En noviembre de ese mismo año, México obtuvo la capitulación del castillo español de San Juan de Ulúa en Veracruz. Posteriormente, en enero de 1826, cayeron los últimos reductos españoles en el Callao y Chiloé. Una década después, en 1836, España renunció a todos sus territorios continentales americanos.[6]​ Más allá de las emancipaciones, el Perú envió tempranamente a sus primeros cónsules a España, desde 1840. En 1865, la reina Isabel II recibió las credenciales del cónsul peruano Domingo Valle Riestra, quien obtuvo de facto el reconocimiento de la independencia del Perú. Sin embargo, el estallido de la guerra hispano-sudamericana en 1865-66, que enfrentó a España y varios países sudamericanos, interrumpió los acuerdos hasta la firma del armisticio en 1871. Finalmente, en 1879, España y Perú suscribieron el Tratado de Paz y Amistad.[7]​ Los resultados de la independencia fueron diversos: en el ámbito político, se rompió la dependencia de España, pero en el económico se mantuvo la dependencia de Europa. En lo social, el despojo de tierras a los indígenas se acentuó durante la era republicana.[8]​ Aunque esta población obtuvo la ciudadanía con el nacimiento de la república, el 27 de agosto de 1821,[9]​ y previamente había conseguido plena ciudadanía en la monarquía española mediante las Cortes de Cádiz el 19 de marzo de 1812,[10]​ los indígenas continuaron siendo tratados de forma inhumana hasta bien entrado el siglo XX.[11]​ Hoy en día, el país sigue trabajando por construir una sociedad verdaderamente democrática, donde se garanticen y respeten plenamente los derechos de todos los peruanos.[12]​

Lima
Lima

Lima, oficialmente (en el texto de la Constitución) Ciudad de Lima,[11]​ es la capital de la República del Perú.[12]​ Está ubicada en la costa central del país, a orillas del océano Pacífico, integrando una extensa y poblada área urbana, flanqueada por el desierto costero y extendida sobre los valles de los ríos Chillón, Rímac y Lurín. La proyección censal del 2023 estableció una población de 12 943 800 habitantes, cifra que la convierte en la ciudad más poblada del país.[1]​ El conglomerado urbano conformado por Lima y Callao, por su lado, agrupa una población de 12 364 000 habitantes[1]​ distribuida en cincuenta distritos, donde la provincia de Lima concentra cuarenta y tres distritos y la provincia de Callao, siete distritos. La aglomeración urbana se organiza en conos o ejes de la ciudad: Lima Norte, Lima Sur, Lima Este y Lima Centro. En la actualidad, está considerada como el centro político, económico, industrial, cultural, financiero y comercial del país. En el plano internacional, es la quinta ciudad más grande de América Latina, la cuarta por PBI, la quinta por número de habitantes y una de las treinta aglomeraciones urbanas más pobladas del mundo.[13]​ Por su importancia geoestratégica, ha sido definida como una ciudad global de «clase beta+».[14]​ El 18 de enero de 1535, fue fundada con el nombre de Ciudad de los Reyes por el conquistador español Francisco Pizarro dentro de la región agrícola conocida por los nativos costeños como Limac, posteriormente como Lima, nombre que adquirió con el tiempo.[15]​ Fue la capital del virreinato del Perú por sus valles y su baja altitud sobre el nivel del mar en reemplazo de Jauja, que se encuentra en las alturas de los Andes. El virreinato, en su momento, fungió como la entidad administrativa más relevante de la Monarquía Hispánica dentro de América del Sur, mientras que Lima a su vez fue la ciudad más grande e importante en toda América Austral durante el periodo colonial. Después del proceso de independencia, pasó a ser la capital de los departamentos libres y, posteriormente, de la república peruana.[16]​ También fue capital del Estado Nor-Peruano. Lima es la sede de la institución más antigua de educación superior en el Nuevo Mundo, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, fundada el 12 de mayo de 1551 durante el régimen virreinal español, es la universidad más antigua, reconocida e importante del Perú.[17]​ Además, la primera fundada oficialmente y la más antigua en funcionamiento continuo en América.[18]​[19]​ En octubre de 2013, Lima fue elegida para albergar los Juegos Panamericanos 2019. También fue sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en la edición de 2014, fue sede del foro mundial APEC en las ediciones de 2008 y 2016, de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional y el Grupo del Banco Mundial en octubre de 2015, del concurso Miss Universo 1982 y está programada para ser sede de la Copa Mundial de Fútbol Sub-17 de 2023.