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Biblioteca del Teatro Colón

Bibliotecas de ArgentinaTeatro Colón

La Biblioteca del Teatro Colón, situada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hospeda el acervo cultural del Teatro Colón. Fue fundada el 23 de julio de 1940[1]​ por el musicólogo Ernesto de la Guardia. Actualmente se encuentra dirigida por Alejandra Balussi. Cuenta con más de 7000 volúmenes, en su mayoría donaciones, que se encuentran en proceso de catalogación, de los cuales aproximadamente 2500 ejemplares están disponibles para su consulta en la sala de lectura.

Extracto del artículo de Wikipedia Biblioteca del Teatro Colón (Licencia: CC BY-SA 3.0, Autores).

Biblioteca del Teatro Colón
Cerrito, Buenos Aires San Nicolás

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Coordenadas geográficas (GPS)

Latitud Longitud
N -34.601071518382 ° E -58.38378234174 °
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Dirección

Teatro Colón

Cerrito 628
C1055AAB Buenos Aires, San Nicolás
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
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Número de teléfono

call+541143787127

Página web
teatrocolon.org.ar

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Lugares cercanos

Teatro Colón
Teatro Colón

El teatro Colón es un teatro de ópera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la capital de Argentina. Por su tamaño, acústica[1]​ y trayectoria, ha llegado a ser considerado como uno de los mejores teatros líricos del mundo.[2]​ Según una encuesta realizada por el experto en acústica Leo Beranek a destacados directores internacionales de ópera y de orquesta, el Teatro Colón posee la sala con la mejor acústica para ópera y la segunda mejor para conciertos del mundo.[3]​ Comparable con las salas líricas más importantes del mundo, como la Scala de Milán, el Metropolitan Opera House de Nueva York, la Ópera Estatal de Viena, la Royal Opera House (Covent Garden) de Londres y la Ópera de París, es índice inequívoco de consagración para quienes se presentan en él y lugar ineludible para los amantes de la música. El Colón ha sido desde siempre un teatro venerado por el público y por los artistas más renombrados.[4]​ A su vez, es sede de la Orquesta Estable, el Coro Estable, el Ballet Estable del Teatro Colón y de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. También funcionan en su sede el Centro de Experimentación del Teatro Colón, el Instituto Superior de Arte, con su Academia Orquestal, el Coro de Niños y el programa Colón Contemporáneo. Es un teatro de temporada o de stagione que renueva su programación anualmente, no un teatro de repertorio. Asimismo es un teatro de producción propia, que cuenta con talleres especializados para realizar todos los elementos necesarios para la escenificación de un espectáculo de ópera o ballet. Entre 2001 y 2010, durante las gestiones de Aníbal Ibarra (1999-2006), Jorge Telerman (2006-2007) y Mauricio Macri (2007-2015), el Teatro Colón fue sometido a un profundo proceso de restauración conservativa y modernización tecnológica que le devolvió el brillo original de sus años de esplendor, sin alterar la acústica de su sala ni la arquitectura original de las partes nobles.[5]​ Durante el período de restauración, el Teatro Colón desarrolló sus actividades artísticas en salas alternativas de la ciudad de Buenos Aires. Fue reabierto el lunes 24 de mayo de 2010, como parte de los festejos del Bicentenario de la Argentina.[6]​[7]​ Más de 50 profesionales y especialistas trabajaron bajo las órdenes del arquitecto Andrés Schulman, Jefe de proyectos de la Unidad de Proyectos Especiales para la Restauración y Actualización tecnológica del Teatro Colón.[8]​

Hotel NH Tango
Hotel NH Tango

El Hotel NH Tango ocupa el edificio del antiguo Cine Metro de Buenos Aires. Se encuentra frente a la Avenida 9 de Julio y a metros del Obelisco porteño. El Cine-Teatro Metro fue diseñado en estilo moderno por el arquitecto belga Albert Bourdon, e inaugurado el 4 de octubre de 1956. Tenía una pantalla de una sola pieza, de 20 metros de ancho por 12 de largo y además proyectaba en sistema cinemascope, en su sala con capacidad para 2500 espectadores. El cine ocupaba las dos primeras plantas, y en los ocho pisos superiores funcionaban oficinas de alquiler. Luego de una remodelación a cargo de los arquitectos Casano-Zubillaga-Poli, reabrió el 4 de octubre de 1984 con su sala única dividida en tres más pequeñas, para 1149, 626 y 350 espectadores. Pero a pesar de la inversión, veinte años después el cine enfrentaba problemas económicos por el avance de los nuevos complejos de cines como Village, Cinemark y Hoyts, sumado a la decadencia de la zona del Obelisco. El 30 de marzo de 2005, el Cine Metro cerró. Aunque ese 6 de julio hubo un intento de reabrirlo, encarado por la compañía Alfa Films y la productora Patagonik, volvió a cerrar en diciembre del mismo año, esa vez definitivamente. El edificio quedó clausurado, y en 2007 fue comprado por la cadena española NH Hoteles, y en noviembre de 2009 se inauguraba el hotel NH Tango, con un salón de baile temático ocupando la vieja sala del cine. El hotel cuenta con 108 habitaciones y trata la temática del tango, utilizando un estilo art decó agregado al edificio, ya que el Cine Metro es muy posterior a esa época.

Mirador Massue
Mirador Massue

El edificio conocido popularmente como Mirador Massue se encuentra en la esquina de las calles Talcahuano y Tucumán, frente a la Plaza Lavalle en la ciudad de Buenos Aires. Proyectado en 1903 como edificio de departamentos de renta para David Costaguta, en 1989 fue semidemolido y remodelado para transformar su uso a oficinas de alquiler, sobreviviendo sólo su conocida torre mirador. Su nombre oficial actual es Edificio Tribunales Plaza. El arquitecto original fue Alfred Massue, un francés de ascendencia normanda y calvinista, quien trabajó a fines del siglo XIX en la Argentina y el Uruguay. Con raíces en el academicismo, siguiendo el modelo instalado por la École des Beaux-Arts durante el siglo XIX, hacia el 1900 Massue comenzó a adherir a la nueva rama modernista, que en su país natal tomó el nombre de art nouveau y se caracterizó por el uso intensivo de ornamentos con formas vegetales y de la naturaleza. Este cambio en su estilo se ve presente ya en el edificio que diseñó en 1903 para Costaguta, viendo la ornamentación del balcón del primer piso y el remate de la torre, en donde abundan los rostros femeninos característicos de esta arquitectura. Mientras avanzaba la construcción del edificio de Massue, el Estado nacional dio comienzo a su proyecto para instalar el nuevo Palacio de Tribunales frente a la Plaza Lavalle, en la manzana hasta ese momento ocupada por el Parque de Artillería. Probablemente Costaguta sabía de los planes y previó la futura valorización de los terrenos, motivo por el cual había ordenado la rápida construcción de este edificio residencial, que quedaría vecino a la nueva sede de la Corte Suprema, inaugurada en 1910. El Palacio Costaguta se hizo conocido rápidamente por su llamativa decoración y su estilizada torre mirador. Luego de la construcción de los Tribunales, la Plaza Lavalle fue objeto de numerosas fotografías y postales en donde el edificio diseñado por Massue solía aparecer asomando por un costado con su característica cúpula. En realidad no se trataba de un solo edificio, sino que estaba formado legalmente por dos bloques de arquitectura idéntica aunque con accesos independientes: uno estaba sobre la esquina de Talcahuano e incluía la torre mirador, y el otro continuaba por la calle Tucumán hacia la esquina con Uruguay. En su planta baja funcionó durante décadas un café llamado Fuji, de propietarios japoneses, que contaba con pisos de pinotea ornamentados y boisserie tallada artesanalmente en sus paredes. En 1989 el bloque de la esquina fue adquirido en remate judicial por la firma UNIBON SA, que anunció planes para demolerlo y construir allí un edificio de oficinas de neto estilo contemporáneo. Rápidamente surgió una polémica, ya que el edificio de Massue era valorado como uno de los mejores ejemplos de art nouveau porteño.[1]​ El asunto tomó cariz público, siendo objeto de numerosos artículos a cargo de arquitectos como Horacio Spinetto, Mario Sabugo o el director del Buenos Aires Museo, José María Peña. Conscientes del disgusto que causó a un buen sector la publicación de los planos y proyectos del futuro edificio diseñado por los arquitectos Caffarini y Vainstein, y viendo que el tema fue tratado incluso en noticieros de la televisión, se decidió consultar al arquitecto Peña, para finalmente dejar en pie la torre mirador aunque demoliendo de todas formas el resto del bloque que formaba el viejo Palacio Costaguta. Por otro lado, el bloque sobre la calle Tucumán, con entradas por el 1325 y el 1349, permanecería intacto. Las obras fueron ejecutadas durante los siguientes años. Así, la vieja cúpula quedó rodeada por un edificio contemporáneo, de estilo posmoderno, con una fachada vidriada con paños de vidrio alternados con franjas horizontales de color granate acompañada con un basamento de hormigón visto con ventanas caladas que se va escalonando hacia el remate del edificio vidriado. Se trató de uno de los primeros casos en donde se mostró la preocupación de la sociedad porteña por la preservación de sus edificios patrimoniales, en una época aún lejana a la posterior formación de grupos de vecinos y especialistas que se movilizarían por la adecuada legislación sobre edificios antiguos, recién entrados en la década de 2000.