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Museo Diocesano de la Catedral de Pamplona

Catedral de Pamplona (España)Museos de Pamplona
Cruces procesionales. Museo Diocesano de la Catedral de Pamplona
Cruces procesionales. Museo Diocesano de la Catedral de Pamplona

El Museo Diocesano de Pamplona es un museo situado en Pamplona, capital de Navarra .

Extracto del artículo de Wikipedia Museo Diocesano de la Catedral de Pamplona (Licencia: CC BY-SA 3.0, Autores, Material gráfico).

Museo Diocesano de la Catedral de Pamplona
Plazuela de San José, Pamplona Casco Antiguo

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Coordenadas geográficas (GPS)

Latitud Longitud
N 42.8197519 ° E -1.640895 °
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Dirección

Capilla del Santísimo

Plazuela de San José
31001 Pamplona, Casco Antiguo
Navarra, España
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Cruces procesionales. Museo Diocesano de la Catedral de Pamplona
Cruces procesionales. Museo Diocesano de la Catedral de Pamplona
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Lugares cercanos

Catedral de Pamplona (España)
Catedral de Pamplona (España)

La Catedral Metropolitana de Santa María de la Asunción,[a]​[1]​[2]​[3]​ situada en la ciudad de Pamplona (Comunidad Foral de Navarra, España), sede de la Archidiócesis de Pamplona y Tudela, es un conjunto arquitectónico eclesiástico único, por tratarse del complejo catedralicio más completo que se conserva en España. Presenta las edificaciones habituales en otras catedrales como iglesia, claustro y sacristías, pero además conserva la cillería, refectorio, sala capitular y dormitorio, que son más propias de la vida común a la que estaba sujeto su cabildo y que a lo largo de los siglos se han ido derribando en otras catedrales españolas.[5]​ Las estancias que lo configuran fueron construidas en distintas épocas y estilos, conservándose hoy en día algunas de las dependencias románicas, pero predominando sobre todo las edificadas en estilo gótico (entre ellas la iglesia y el claustro) de los siglos xiv al xvi. La fachada oeste, de estilo neoclásico, se levantó a finales del siglo xviii.[6]​ Destacan en este conjunto de edificios; el claustro, que está considerado una maravilla del arte gótico europeo y desde luego el mejor claustro del siglo XIV;[7]​ la cocina, que es uno de los tres únicos ejemplos supervivientes de cocina gótica de toda Europa;[8]​ y por último la fachada principal, una de las obras más puras y representativas del neoclasicismo en la península.[9]​

Mausoleo de Carlos III de Navarra y Leonor de Trastámara
Mausoleo de Carlos III de Navarra y Leonor de Trastámara

El mausoleo de Carlos III de Navarra y Leonor de Trastámara, ubicado en la Catedral de Pamplona es un monumento funerario, «una de las obras más representativas de la escultura gótica navarra y del arte funerario del siglo XV». Diversas fuentes y autores concuerdan en afirmar que «es la mejor estudiada y documentada de todas las que integran el conjunto de la escultura gótica catedralicia».​​ En rigor, es un panteón real construido en estilo gótico entre finales de 1413 y mediados de 1419 donde reposan los restos de varios monarcas más y sus familiares que estaba provista de una cripta de enterramiento. De todas las que realizaron en Navarra, es la «obra cumbre» de Jehan de Lome de Tournai y su taller, un equipo de artesanos procedentes de Francia, Borgoña y los Países Bajos borgoñones.​​​ Este conjunto sirvió, además, de empuje inicial a una moda de escultura funeraria con la posterior construcción de varios mausoleos levantados en diferentes puntos de Navarra. Sin embargo, esta sepultura exenta no fue imitada en este aspecto siendo los monumentos posteriores del tipo arcosolio como los construidos en el propio claustro catedralicio pamplonés para Sancho Sánchez de Oteiza, Leonel de Garro, como en la catedral de Tudela donde, además del mencionado Sancho Sánchez de Oteiza de nuevo, se encuentra el excepcional conjunto de Francés de Villaespesa e Isabel de Ujué.​ En 1908 un historiador del arte francés que la visitó, Émile Bertaux, afirmaba:

Fortificaciones de Pamplona
Fortificaciones de Pamplona

Las Fortificaciones de Pamplona comprenden el conjunto de construcciones defensivas que, desde la Edad Media y hasta el siglo XIX, protegieron la ciudad de Pamplona. En ellas pueden distinguirse, por una parte, las murallas que rodearon la ciudad; por otra, la ciudadela, que defendía el acceso suroeste y cuya construcción se inició en el siglo XVI; y, por último, dos fortines exteriores. Las fortificaciones medievales rodeaban los tres burgos que fueron unificados por Carlos III. Tras la conquista castellana (1512), las defensas se completaron con el llamado castillo de Santiago y, durante el reinado de Carlos V, quedaron reforzadas en sus cuatro frentes. Pero la renovación integral debe atribuirse a Felipe II, quien impulsó la construcción de la Ciudadela situada al suroeste. Su trazado corresponde al ingeniero militar italiano Giovan Paleari Fratino, y supuso la ampliación del conjunto adelantando los frentes del sur —la Taconera— y del oeste —San Nicolás—. La construcción de la Ciudadela comenzó en 1571 y las obras se dieron por terminadas en 1646; diez años después, con la construcción de los portales homónimos, se completarían las murallas de los nuevos frentes. La llegada de los Borbones a la monarquía española trajo consigo la influencia de la ingeniería militar francesa y flamenca. Así, bajo la supervisión del ingeniero general Jorge Próspero de Verboom, se elaboraron varios proyectos para la mejora de las fortificaciones. En el año 1726, Verboom remitió al rey el proyecto general que se seguiría durante todo el siglo xix, y que incluía el refuerzo del frente de Francia mediante baluartes bajos y fortines exteriores. A finales del siglo XIX, con motivo de la aprobación del Primer Ensanche de la ciudad, se derribaron parcialmente dos baluartes de la ciudadela y una parte de la muralla que los unía; a este derribo siguieron otros para ampliar el acceso a la ciudad y, posteriormente —en 1915—, se eliminó todo el frente sur de las murallas que rodeaban la plaza fuerte (el frente de San Nicolás, incluido el Baluarte de la Reina y el frente de Tejería), con el fin de permitir su expansión urbana mediante el Segundo Ensanche.​ Actualmente, de las fortificacciones históricas de las ciudad se conservan la Ciudadela, tal como quedó tras los derribos que permitieron el Primer Ensanche; las murallas que, al oeste y al norte, rodeaban el Casco Viejo de Pamplona; restos de las fortificaciones englobadas en el Parque de la Taconera; y un fortín exterior de los antiguos muros, situado cerca del vértice sudeste, junto con los restos de otro fortín más alejado al sur de la antigua plaza fuerte. Se mantienen, además, reconstruidos, los portales de San Nicolás​ y de la Taconera.​ El 25 de septiembre de 1939, el conjunto subsistente de las murallas de Pamplona obtuvo la catalogación de monumento nacional;​ posteriormente, el 6 de febrero de 1973, el Gobierno español declaró la Ciudadela monumento histórico-artístico de carácter nacional.​