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Parroquia de Nuestra Señora del Río

Parroquias de PamplonaRochapea
Iglesia de la Virgen del Río Rochapea 04
Iglesia de la Virgen del Río Rochapea 04

La Parroquia de Nuestra Señora del Río está situada en le barrio de la Rochapea de Pamplona, la parroquia fue erigida en 1970 por el cardenal Tabera, arzobispo de Pamplona;​ tiene su sede en el templo que fue iglesia del convento de San Pedro de Ribas y toma su nombre de una imagen de la Virgen del siglo XIV que se conservaba en esa iglesia y era conocida con esa advocación.​ Este convento fue ocupado por religiosas agustinas desde 1247 hasta finales de la década de los sesenta del siglo xx, momento en que se trasladaron a un nuevo convento en la vuelta de Aranzadi.​ La iglesia fue construida en el siglo XVIII, dispone de una sola nave rectangular con cuatro tramos y cabecera recta. Situada al sur del antiguo convento, orienta su nave de este a oeste, quedando rodeada por distintos cuerpos edificatorios, excepto en la parte oriental en la que el muro testero de sillarejo separa el templo del exterior. Una torre de base cuadrada se adosa a los pies del templo en el lado de la epístola. Los muros de la iglesia son en su mayor parte de ladrillo.​

Extracto del artículo de Wikipedia Parroquia de Nuestra Señora del Río (Licencia: CC BY-SA 3.0, Autores, Material gráfico).

Parroquia de Nuestra Señora del Río
Piastowska,

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Coordenadas geográficas (GPS)

Latitud Longitud
N 42.826924087738 ° E -1.6445735485924 °
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Dirección

Piastowska 3
66-620
Woiwodschaft Lebus, Polen
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Iglesia de la Virgen del Río Rochapea 04
Iglesia de la Virgen del Río Rochapea 04
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Fortificaciones de Pamplona
Fortificaciones de Pamplona

Las Fortificaciones de Pamplona comprenden el conjunto de construcciones defensivas que, desde la Edad Media y hasta el siglo XIX, protegieron la ciudad de Pamplona. En ellas pueden distinguirse, por una parte, las murallas que rodearon la ciudad; por otra, la ciudadela, que defendía el acceso suroeste y cuya construcción se inició en el siglo XVI; y, por último, dos fortines exteriores. Las fortificaciones medievales rodeaban los tres burgos que fueron unificados por Carlos III. Tras la conquista castellana (1512), las defensas se completaron con el llamado castillo de Santiago y, durante el reinado de Carlos V, quedaron reforzadas en sus cuatro frentes. Pero la renovación integral debe atribuirse a Felipe II, quien impulsó la construcción de la Ciudadela situada al suroeste. Su trazado corresponde al ingeniero militar italiano Giovan Paleari Fratino, y supuso la ampliación del conjunto adelantando los frentes del sur —la Taconera— y del oeste —San Nicolás—. La construcción de la Ciudadela comenzó en 1571 y las obras se dieron por terminadas en 1646; diez años después, con la construcción de los portales homónimos, se completarían las murallas de los nuevos frentes. La llegada de los Borbones a la monarquía española trajo consigo la influencia de la ingeniería militar francesa y flamenca. Así, bajo la supervisión del ingeniero general Jorge Próspero de Verboom, se elaboraron varios proyectos para la mejora de las fortificaciones. En el año 1726, Verboom remitió al rey el proyecto general que se seguiría durante todo el siglo xix, y que incluía el refuerzo del frente de Francia mediante baluartes bajos y fortines exteriores. A finales del siglo XIX, con motivo de la aprobación del Primer Ensanche de la ciudad, se derribaron parcialmente dos baluartes de la ciudadela y una parte de la muralla que los unía; a este derribo siguieron otros para ampliar el acceso a la ciudad y, posteriormente —en 1915—, se eliminó todo el frente sur de las murallas que rodeaban la plaza fuerte (el frente de San Nicolás, incluido el Baluarte de la Reina y el frente de Tejería), con el fin de permitir su expansión urbana mediante el Segundo Ensanche.​ Actualmente, de las fortificacciones históricas de las ciudad se conservan la Ciudadela, tal como quedó tras los derribos que permitieron el Primer Ensanche; las murallas que, al oeste y al norte, rodeaban el Casco Viejo de Pamplona; restos de las fortificaciones englobadas en el Parque de la Taconera; y un fortín exterior de los antiguos muros, situado cerca del vértice sudeste, junto con los restos de otro fortín más alejado al sur de la antigua plaza fuerte. Se mantienen, además, reconstruidos, los portales de San Nicolás​ y de la Taconera.​ El 25 de septiembre de 1939, el conjunto subsistente de las murallas de Pamplona obtuvo la catalogación de monumento nacional;​ posteriormente, el 6 de febrero de 1973, el Gobierno español declaró la Ciudadela monumento histórico-artístico de carácter nacional.​