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Memento Park

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Main entrance of the Memento Park
Main entrance of the Memento Park

El Memento Park (en húngaro: Szoborpark) es un museo al aire libre situado en Budapest (Hungría), dedicado a las estatuas monumentales y placas conmemorativas de la época comunista de Hungría (1949–1989). Contiene estatuas de Lenin, Marx y Engels, así como de varios líderes comunistas húngaros. El parque fue diseñado por el arquitecto húngaro Ákos Eleőd, quien ganó el concurso de diseño convocado por la Asamblea General de Budapest (Fővárosi Közgyűlés) en 1991. En los diagramas del transporte público y otros documentos, el parque es denominado habitualmente Memorial Park. El arquitecto del proyecto afirmó: «Este parque es sobre la dictadura. Al mismo tiempo, porque se puede hablar de él, describir y construir, este parque es sobre la democracia. Después de todo, solo la democracia puede darnos la oportunidad de pensar libremente sobre la dictadura.»​ El Memento Park está dividido en dos secciones: el Parque de las Estatuas, llamado oficialmente Parque «Una frase sobre la tiranía» en honor al poema homónimo de Gyula Illyés y compuesto por seis secciones ovaladas, y la Plaza de los Testigos, también llamada Plaza Neverwas, que se encuentra al este de la entrada principal del parque y a la que se puede acceder de forma gratuita. El Parque de las Estatuas alberga cuarenta y dos de las estatuas y monumentos que fueron retirados de Budapest tras la caída del comunismo.​ La Plaza de los Testigos contiene una réplica de las Botas de Stalin, que se convirtieron en un símbolo de la Revolución húngara de 1956 después del derribo de la estatua de Stalin, flanqueadas por dos estructuras de madera de una planta que albergan espacio interior para exposiciones y cuyo diseño evoca a los edificios de los campos de internamiento.

Extracto del artículo de Wikipedia Memento Park (Licencia: CC BY-SA 3.0, Autores, Material gráfico).

Memento Park
Balatoni út, Budapest Baross Gábor-telep

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Balatoni út
1223 Budapest, Baross Gábor-telep
Hungría
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Main entrance of the Memento Park
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Sitio de Buda (1684)
Sitio de Buda (1684)

En la primavera de 1684, un ejército de unos 80 000 hombres marchó bajo el mando de Carlos V, duque de Lorena, para capturar la ciudad de Buda de los turcos. Después de que el ejército principal cruzara el Danubio en Esztergom el 13 de junio, el frente del ejército imperial, al mando de Maximiliano Lorenz Starhemberg y el general de caballería Luis Guillermo de Baden-Baden, llegó a la ciudad-castillo de Visegrád el 15 de junio. El 16 de junio, la ciudad de Esztergom fue tomada por las tropas imperiales a pesar de sus fuertes murallas, después de que una puerta fuera destruida por los cañones. La mayoría de las tropas turcas de ocupación fueron aniquiladas y la ciudad fue saqueada. Sólo unos pocos turcos consiguieron retirarse al castillo en la roca que se encuentra encima de la ciudad. Tras un asedio de un día y medio, la guarnición turca restante capituló el 18 de junio. El 27 de junio, el ejército imperial se encontró con una fuerte fuerza turca de 17 000 hombres en Vác bajo el mando del Gran Visir Kara İbrahim Pasha, que acabaría expulsando a los Habsburgo.[5]​ Aunque los turcos se habían atrincherado en una posición favorable, Carlos V abrió la lucha con fuego de cañón. El centro de las tropas imperiales estaba liderado por von Starhemberg, y después de una lucha bastante corta supo que las tropas turcas estaban derrotadas. Vác cayó ante el ejército imperial el mismo día. El 30 de junio, el ejército principal imperial entró en la ciudad de Pest, a la que los turcos habían prendido fuego poco antes. Después de que el ejército cruzara el Danubio en Vác, comenzó el asedio de Buda, que estaba defendida por unos 7 000 turcos. El ejército imperial, compuesto por 43 000 hombres, inició el bombardeo de la fortaleza de Buda con 200 cañones el 14 de julio de 1684, aniversario del comienzo del asedio a Viena. El mariscal de campo Graf Ernst Rüdiger von Starhemberg fue asignado para dirigir el asedio. El 19 de julio, las fuerzas imperiales se apoderaron de la parte baja de la ciudad de Buda. Sin embargo, como no había suficientes tropas para ocuparla, von Starhemberg ordenó que se quemaran las casas de esa parte de la ciudad. A lo largo de julio y agosto, el ejército imperial hizo varios intentos de atacar la fortaleza, pero todos fueron repelidos por los defensores turcos. A principios de septiembre, un general imperial informó de que el número de soldados aptos para el servicio se había reducido y la moral estaba baja. El 11 de septiembre, un cuerpo auxiliar imperial llegó a Buda, dando un nuevo impulso a la campaña. El 22 de septiembre vino un ejército de socorro turco que atacó inmediatamente a las fuerzas de asedio. El ejército imperial logró repelerlas pero no pudo derrotarlas. El ejército de socorro turco se enfrentó entonces a las tropas imperiales en repetidos ataques molestos que, junto con las pérdidas causadas por la guarnición de la ciudad turca, provocaron una caída de la moral. Ernst Rüdiger von Starhemberg, que estaba gravemente herido y se enfrentaba a las continuas críticas de su ejército, tuvo que ser sustituido. El golpe final fue un período de malas condiciones climáticas durante todo el mes de octubre, por lo que se tomó la decisión de retirarse. El 30 de octubre, el ejército imperial se retiró después de un asedio que había durado 109 días. Varios factores habían hecho que el tamaño de la fuerza aliada se redujera a la mitad de su tamaño original: pérdidas de batalla, disentería y una epidemia de fiebre, trincheras mal cavadas y errores tácticos en el asedio. El capitán Paul Joseph Jakob von Starhemberg y los aliados cristianos, después de esta fallida empresa, habían sufrido pérdidas de entre 24 000[3]​-30 000 hombres.[4]​ Irónicamente, la culpa del fracaso se le echó al hombre que solo había dirigido el ejército al principio del asedio, Ernst Rüdiger von Starhemberg.

República Soviética Húngara
República Soviética Húngara

La República Soviética Húngara (en húngaro: Magyarországi Tanácsköztársaság), oficialmente República Soviética Federal Socialista de Hungría[1]​ (en húngaro: Magyarországi Szocialista Szövetséges Tanácsköztársaság) fue un régimen comunista en Hungría, instaurado por la unión del Partido Socialdemócrata y el Partido Comunista en la primavera de 1919, ante la grave crisis interna en el país. Se inició el 21 de marzo de 1919 y terminó el 1 de agosto del mismo año.[2]​ Incapaz de alcanzar un acuerdo con la Entente que mantenía el bloqueo económico a Hungría, acosada por los países vecinos por disputas territoriales y embarcada en un profundo cambio social interno, la república fracasó en sus objetivos y quedó abolida a comienzos de agosto. La presentación de la nota Vyx condujo a la caída del Gobierno de Károlyi —para entonces sin apoyo significativo—[3]​ y a la proclamación de la república soviética al día siguiente, 21 de marzo de 1919.[4]​ Su principal figura fue el comunista Béla Kun,[2]​ a pesar de que la mayoría del nuevo Gobierno era socialista.[5]​ Aparentemente democrático,[6]​ el nuevo sistema concentraba en realidad el poder en el nuevo Consejo de Gobierno, que lo ejerció de manera autoritaria en nombre, presuntamente, de la clase trabajadora.[7]​ El nuevo régimen no logró alcanzar un acuerdo con la Entente que supusiese el levantamiento del bloqueo económico, la mejora del trazado de las nuevas fronteras o el reconocimiento del nuevo Gobierno por las potencias vencedoras de la guerra mundial.[8]​ Se reorganizó el Ejército y se trató de recuperar los territorios perdidos a manos de los países vecinos, objetivo que suscitó amplio apoyo en todas las clases sociales, no solo en las más favorables al nuevo gobierno.[9]​ Por su parte, los países vecinos utilizaron la lucha contra el comunismo, primero contra el Gobierno de Károlyi y más tarde contra la república soviética, como justificación de sus ambiciones expansionistas.[10]​ Al comienzo y respaldados por razones patrióticas por oficiales conservadores, las fuerzas de la república avanzaron contra los checoslovacos en Eslovaquia,[11]​ tras sufrir una derrota en el este a manos del Ejército rumano a finales de abril, que llevó a este a las orillas del Tisza.[12]​ A mediados de junio se proclamó una República Soviética Eslovaca, que duró dos semanas, hasta el repliegue húngaro por exigencia de la Entente.[11]​ El 20 de julio, la república lanzó un nuevo ataque contra las posiciones rumanas.[13]​ Tras unos días de avance, los rumanos lograron detener la ofensiva,[14]​ romper el frente y alcanzar la capital húngara, pocos días después del fin de la república soviética, abolida el 2 de agosto.[13]​[15]​ Los dirigentes húngaros aplicaron medidas doctrinarias tanto en política exterior como interior que les hicieron perder el favor de la mayoría de la población.[10]​ El intento del nuevo Gobierno de cambiar profundamente el modo de vida y el sistema de valores de la población resultó un rotundo fracaso.[16]​ El empeño por convertir la feudal Hungría en una utopía marxista resultó infructuoso por una mezcla de falta de tiempo, de personal experimentado en la Administración y de organización, así como de ingenuidad gubernamental, tanto política como económica, en algunas de sus medidas.[16]​ El Gobierno fracasó en sus intentos de lograr el apoyo campesino, mantener la producción agrícola y abastecer las ciudades, en parte por su propia ineptitud[cita requerida] y en parte por la situación que impedía soluciones rápidas.[17]​ Tras la retirada de Eslovaquia, ordenó la aplicación de algunas medidas con las que trató de recobrar popularidad, con escaso éxito.[18]​ Se rescindió la prohibición de venta de bebidas alcohólicas, se planeó la entrega de algunas parcelas a los campesinos sin tierra y se trató de mejorar la situación monetaria o el abastecimiento de alimentos.[18]​ Incapaz de aplicarlas, entre junio y julio la república había perdido el respaldo de la mayoría de la población, lo que condujo, junto a las derrotas militares, a su caída.[18]​ Al fracaso de la reforma interna se unió el de la política exterior: el aislamiento político y económico de la Entente, el fracaso militar ante los países vecinos y la imposibilidad de unir fuerzas con las unidades soviéticas rusas coadyuvaron en el hundimiento de la república soviética.[19]​ Al Gobierno social-comunista le sucedió uno exclusivamente socialista el 1 de agosto.[5]​ En grave crisis ya en julio, se disolvió en agosto; sus dirigentes huyeron[14]​ al extranjero mientras el poder volvía a manos de la aristocracia feudal y nacionalista que lo había detentado el siglo anterior.[19]​