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Distrito de Budakeszi

Distritos del condado de Pest
Nagykovacsi from a nearby hill
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El distrito de Budakeszi (húngaro: Budakeszi járás) es un distrito húngaro perteneciente al condado de Pest. Parte del distrito forma parte del área metropolitana de Budapest. En 2013 tiene 84 646 habitantes. Su capital es Budakeszi.[1]​

Extracto del artículo de Wikipedia Distrito de Budakeszi (Licencia: CC BY-SA 3.0, Autores, Material gráfico).

Coordenadas geográficas (GPS)

Latitud Longitud
N 47.466666666667 ° E 18.966666666667 °
placeMostrar en el mapa

Dirección

10
96224
Bayern, Deutschland
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Nagykovacsi from a nearby hill
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Lugares cercanos

Memento Park
Memento Park

El Memento Park (en húngaro: Szoborpark) es un museo al aire libre situado en Budapest (Hungría), dedicado a las estatuas monumentales y placas conmemorativas de la época comunista de Hungría (1949–1989). Contiene estatuas de Lenin, Marx y Engels, así como de varios líderes comunistas húngaros. El parque fue diseñado por el arquitecto húngaro Ákos Eleőd, quien ganó el concurso de diseño convocado por la Asamblea General de Budapest (Fővárosi Közgyűlés) en 1991. En los diagramas del transporte público y otros documentos, el parque es denominado habitualmente Memorial Park. El arquitecto del proyecto afirmó: «Este parque es sobre la dictadura. Al mismo tiempo, porque se puede hablar de él, describir y construir, este parque es sobre la democracia. Después de todo, solo la democracia puede darnos la oportunidad de pensar libremente sobre la dictadura.»​ El Memento Park está dividido en dos secciones: el Parque de las Estatuas, llamado oficialmente Parque «Una frase sobre la tiranía» en honor al poema homónimo de Gyula Illyés y compuesto por seis secciones ovaladas, y la Plaza de los Testigos, también llamada Plaza Neverwas, que se encuentra al este de la entrada principal del parque y a la que se puede acceder de forma gratuita. El Parque de las Estatuas alberga cuarenta y dos de las estatuas y monumentos que fueron retirados de Budapest tras la caída del comunismo.​ La Plaza de los Testigos contiene una réplica de las Botas de Stalin, que se convirtieron en un símbolo de la Revolución húngara de 1956 después del derribo de la estatua de Stalin, flanqueadas por dos estructuras de madera de una planta que albergan espacio interior para exposiciones y cuyo diseño evoca a los edificios de los campos de internamiento.

República Soviética Húngara
República Soviética Húngara

La República Soviética Húngara (en húngaro: Magyarországi Tanácsköztársaság), oficialmente República Soviética Federal Socialista de Hungría[1]​ (en húngaro: Magyarországi Szocialista Szövetséges Tanácsköztársaság) fue un régimen comunista en Hungría, instaurado por la unión del Partido Socialdemócrata y el Partido Comunista en la primavera de 1919, ante la grave crisis interna en el país. Se inició el 21 de marzo de 1919 y terminó el 1 de agosto del mismo año.[2]​ Incapaz de alcanzar un acuerdo con la Entente que mantenía el bloqueo económico a Hungría, acosada por los países vecinos por disputas territoriales y embarcada en un profundo cambio social interno, la república fracasó en sus objetivos y quedó abolida a comienzos de agosto. La presentación de la nota Vyx condujo a la caída del Gobierno de Károlyi —para entonces sin apoyo significativo—[3]​ y a la proclamación de la república soviética al día siguiente, 21 de marzo de 1919.[4]​ Su principal figura fue el comunista Béla Kun,[2]​ a pesar de que la mayoría del nuevo Gobierno era socialista.[5]​ Aparentemente democrático,[6]​ el nuevo sistema concentraba en realidad el poder en el nuevo Consejo de Gobierno, que lo ejerció de manera autoritaria en nombre, presuntamente, de la clase trabajadora.[7]​ El nuevo régimen no logró alcanzar un acuerdo con la Entente que supusiese el levantamiento del bloqueo económico, la mejora del trazado de las nuevas fronteras o el reconocimiento del nuevo Gobierno por las potencias vencedoras de la guerra mundial.[8]​ Se reorganizó el Ejército y se trató de recuperar los territorios perdidos a manos de los países vecinos, objetivo que suscitó amplio apoyo en todas las clases sociales, no solo en las más favorables al nuevo gobierno.[9]​ Por su parte, los países vecinos utilizaron la lucha contra el comunismo, primero contra el Gobierno de Károlyi y más tarde contra la república soviética, como justificación de sus ambiciones expansionistas.[10]​ Al comienzo y respaldados por razones patrióticas por oficiales conservadores, las fuerzas de la república avanzaron contra los checoslovacos en Eslovaquia,[11]​ tras sufrir una derrota en el este a manos del Ejército rumano a finales de abril, que llevó a este a las orillas del Tisza.[12]​ A mediados de junio se proclamó una República Soviética Eslovaca, que duró dos semanas, hasta el repliegue húngaro por exigencia de la Entente.[11]​ El 20 de julio, la república lanzó un nuevo ataque contra las posiciones rumanas.[13]​ Tras unos días de avance, los rumanos lograron detener la ofensiva,[14]​ romper el frente y alcanzar la capital húngara, pocos días después del fin de la república soviética, abolida el 2 de agosto.[13]​[15]​ Los dirigentes húngaros aplicaron medidas doctrinarias tanto en política exterior como interior que les hicieron perder el favor de la mayoría de la población.[10]​ El intento del nuevo Gobierno de cambiar profundamente el modo de vida y el sistema de valores de la población resultó un rotundo fracaso.[16]​ El empeño por convertir la feudal Hungría en una utopía marxista resultó infructuoso por una mezcla de falta de tiempo, de personal experimentado en la Administración y de organización, así como de ingenuidad gubernamental, tanto política como económica, en algunas de sus medidas.[16]​ El Gobierno fracasó en sus intentos de lograr el apoyo campesino, mantener la producción agrícola y abastecer las ciudades, en parte por su propia ineptitud[cita requerida] y en parte por la situación que impedía soluciones rápidas.[17]​ Tras la retirada de Eslovaquia, ordenó la aplicación de algunas medidas con las que trató de recobrar popularidad, con escaso éxito.[18]​ Se rescindió la prohibición de venta de bebidas alcohólicas, se planeó la entrega de algunas parcelas a los campesinos sin tierra y se trató de mejorar la situación monetaria o el abastecimiento de alimentos.[18]​ Incapaz de aplicarlas, entre junio y julio la república había perdido el respaldo de la mayoría de la población, lo que condujo, junto a las derrotas militares, a su caída.[18]​ Al fracaso de la reforma interna se unió el de la política exterior: el aislamiento político y económico de la Entente, el fracaso militar ante los países vecinos y la imposibilidad de unir fuerzas con las unidades soviéticas rusas coadyuvaron en el hundimiento de la república soviética.[19]​ Al Gobierno social-comunista le sucedió uno exclusivamente socialista el 1 de agosto.[5]​ En grave crisis ya en julio, se disolvió en agosto; sus dirigentes huyeron[14]​ al extranjero mientras el poder volvía a manos de la aristocracia feudal y nacionalista que lo había detentado el siglo anterior.[19]​