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Asahi Breweries

CerveceríasCervezas de JapónEmpresas con sede en TokioEmpresas cotizadas en la Bolsa de TokioEmpresas de Japón
Empresas fundadas en 1889Empresas multinacionalesMarcas japonesas
Asahi HQ2
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Asahi Breweries (アサヒビール株式会社 Asahi Bīru Kabushiki Gaisha; TYO: 2502) es una compañía cervecera y de gaseosas con sede en Tokio, Japón. Domina el 40% del mercado de cerveza japonés.[1]​ La compañía desató la fiebre japonesa por la cerveza seca, o Karakuchi, con la Asahi Super Dry en 1987, provocando un vuelco en el mercado japonés y desbancando al anterior segundo fabricante del país, Sapporo Brewery, en ventas y beneficios.[1]​ Asahi Super Dry es una lager. Es considerada una de las cervezas más importantes de Japón.[2]​[3]​

Extracto del artículo de Wikipedia Asahi Breweries (Licencia: CC BY-SA 3.0, Autores, Material gráfico).

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Bombardeo de Tokio (10 de marzo de 1945)
Bombardeo de Tokio (10 de marzo de 1945)

La noche del 9 al 10 de marzo de 1945, las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos (USAAF) llevaron a cabo un devastador ataque de bombardeo incendiario sobre Tokio, la capital japonesa. Este ataque recibió el nombre en clave de «Operación Meetinghouse» por parte de la USAAF y se conoce en Japón como el Gran bombardeo aéreo de Tokio (東京大空襲, Tōkyō dai-kūshū?).​ Las bombas, lanzadas desde 279 bombarderos pesados Boeing B-29 Superfortress, arrasaron gran parte del este de Tokio. Murieron más de 90 000 japoneses, y posiblemente más de 100 000, en su mayoría civiles, y un millón de personas se quedaron sin hogar. Esto convirtió a la operación en el ataque aéreo más destructivo de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Las defensas aéreas y civiles japonesas resultaron en gran medida insuficientes; se perdieron 14 aviones estadounidenses y 96 aviadores. El ataque a Tokio supuso una intensificación de los ataques aéreos sobre Japón que habían comenzado en junio de 1944. Antes de esta operación, la USAAF se había centrado en una campaña de bombardeo de precisión contra instalaciones industriales japonesas. Estos ataques fueron, en general, infructuosos, lo que contribuyó a la decisión de pasar al bombardeo incendiario. La operación llevada a cabo en las primeras horas del 10 de marzo fue la primera gran incursión de bombardeo incendiario contra una ciudad japonesa. Las unidades de la USAAF emplearon tácticas significativamente diferentes a las utilizadas en los bombardeos de precisión, incluyendo el bombardeo nocturno con aviones volando a baja altitud. La extensa destrucción causada por la incursión hizo que estas tácticas se convirtieran en la norma para los B-29 de la USAAF hasta el final de la guerra. Existe un debate de larga duración sobre la moralidad del bombardeo incendiario de Tokio del 10 de marzo. Este ataque se cita a menudo como un ejemplo clave en las críticas a las campañas de bombardeo estratégico de los Aliados. Muchos historiadores y comentaristas sostienen que no era aceptable que la USAAF atacara deliberadamente a la población civil; otros historiadores creen que la USAAF no tuvo más remedio que recurrir a tácticas de bombardeo de área, dado que la campaña de bombardeo de precisión había fracasado. En general, se reconoce que las tácticas utilizadas contra Tokio y en ataques similares posteriores fueron un éxito desde el punto de vista militar. El ataque se conmemora en Japón en dos monumentos oficiales, varios monumentos de barrio y un museo de titularidad privada.