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Asahi Beer Hall

Asahi Breweries Headquarters (derivative image)
Asahi Breweries Headquarters (derivative image)

El Asahi Beer Hall ( también conocido como Super Dry Hall, o Flamme d'Or ) es uno de los edificios de la sede de Asahi Breweries ubicada en la orilla este del río Sumida en Sumida, Tokio, Japón. Fue proyectado por el diseñador francés Philippe Starck y se completó en 1989. Se considera una de las estructuras modernas más reconocibles de Tokio.[1]​ La silueta del edificio es la de un vaso de cerveza, esbozado para complementar el edificio vecino en forma de jarra de cerveza dorada, el cual alberga las oficinas de Asahi Breweries.

Extracto del artículo de Wikipedia Asahi Beer Hall (Licencia: CC BY-SA 3.0, Autores, Material gráfico).

Asahi Beer Hall
Calle Asakusa, Sumida 吾妻橋

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Coordenadas geográficas (GPS)

Latitud Longitud
N 35.7098 ° E 139.80037 °
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Dirección

Asahi Flame

Calle Asakusa
130-8640 Sumida, 吾妻橋
Japón
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Asahi Breweries Headquarters (derivative image)
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Lugares cercanos

Bombardeo de Tokio (10 de marzo de 1945)
Bombardeo de Tokio (10 de marzo de 1945)

La noche del 9 al 10 de marzo de 1945, las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos (USAAF) llevaron a cabo un devastador ataque de bombardeo incendiario sobre Tokio, la capital japonesa. Este ataque recibió el nombre en clave de «Operación Meetinghouse» por parte de la USAAF y se conoce en Japón como el Gran bombardeo aéreo de Tokio (東京大空襲, Tōkyō dai-kūshū?).​ Las bombas, lanzadas desde 279 bombarderos pesados Boeing B-29 Superfortress, arrasaron gran parte del este de Tokio. Murieron más de 90 000 japoneses, y posiblemente más de 100 000, en su mayoría civiles, y un millón de personas se quedaron sin hogar. Esto convirtió a la operación en el ataque aéreo más destructivo de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Las defensas aéreas y civiles japonesas resultaron en gran medida insuficientes; se perdieron 14 aviones estadounidenses y 96 aviadores. El ataque a Tokio supuso una intensificación de los ataques aéreos sobre Japón que habían comenzado en junio de 1944. Antes de esta operación, la USAAF se había centrado en una campaña de bombardeo de precisión contra instalaciones industriales japonesas. Estos ataques fueron, en general, infructuosos, lo que contribuyó a la decisión de pasar al bombardeo incendiario. La operación llevada a cabo en las primeras horas del 10 de marzo fue la primera gran incursión de bombardeo incendiario contra una ciudad japonesa. Las unidades de la USAAF emplearon tácticas significativamente diferentes a las utilizadas en los bombardeos de precisión, incluyendo el bombardeo nocturno con aviones volando a baja altitud. La extensa destrucción causada por la incursión hizo que estas tácticas se convirtieran en la norma para los B-29 de la USAAF hasta el final de la guerra. Existe un debate de larga duración sobre la moralidad del bombardeo incendiario de Tokio del 10 de marzo. Este ataque se cita a menudo como un ejemplo clave en las críticas a las campañas de bombardeo estratégico de los Aliados. Muchos historiadores y comentaristas sostienen que no era aceptable que la USAAF atacara deliberadamente a la población civil; otros historiadores creen que la USAAF no tuvo más remedio que recurrir a tácticas de bombardeo de área, dado que la campaña de bombardeo de precisión había fracasado. En general, se reconoce que las tácticas utilizadas contra Tokio y en ataques similares posteriores fueron un éxito desde el punto de vista militar. El ataque se conmemora en Japón en dos monumentos oficiales, varios monumentos de barrio y un museo de titularidad privada.